sábado, 26 de abril de 2025




Dulcinea, Dulcinea,
qué otro hombre te alejó de mi camino.
No te gustaron mis besos,
mi bolsillo hueco.
Pero, fíjate, mujer,
qué abogado como Sócrates te defiende.
Y ya estoy con el Dulce Quijote,
muy orondo, buscando el nuevo latido de tu amor.

miércoles, 16 de abril de 2025

 

Comentario Literario

Título sugerido: Del deseo a la verdad: cuando el amor aprende a esperar

En este fragmento, el amor y el deseo se encuentran cara a cara en un espacio íntimo donde las emociones y las palabras se cruzan como cuchillos que no hieren, pero sí despiertan. La tensión no es únicamente sexual; es existencial. Los personajes se buscan, se prueban, se revelan y se contradicen, como lo hacen los seres humanos cuando intentan amar de verdad.

La clave del diálogo no está en la pregunta por la felicidad, sino en lo que ella exige: autenticidad. El texto no teme mostrar el deseo, ni recurre a eufemismos para suavizar lo que se siente cuando el cuerpo quiere, pero el alma duda. Aquí, el coito no es pecado, pero tampoco es salvación. Es, en todo caso, una posibilidad cargada de sentido, de peligro, de belleza y de abismo.

En un gesto de madurez —poco común en los relatos contemporáneos que exaltan la inmediatez del placer—, uno de los personajes opta por la renuncia. No desde la represión, sino desde una ética del cuidado. El límite impuesto no es frío ni distante: es tierno y lúcido. Y ahí nace la paradoja: al renunciar al cuerpo, se afirma el alma; al negar el instante, se abraza lo eterno.

Este fragmento nos recuerda que el verdadero amor no es conquista ni sumisión, sino comunión de verdades. No se trata solo de amarse, sino de saberse responsables de la profundidad que ese amor convoca. Cuando el amor se atreve a esperar, no pierde: gana la posibilidad de volverse verdad.


TEXTO:


Me senté, y estiré mis piernas. Su mirada se posó en mi frente, y una simple mueca infantil, me dio tranquilidad. Fue, entonces, que habló tierna pero muy segura:

-        _ ¿Cuál es el centro de tu vida? ¿Cuál es tu verdadera verdad?

-          _Quiero ser feliz… -contestó él.

-         - Y sabes qué es ser feliz… me vas a decir que ser feliz es valorar lo que se tiene, es tener paz interior, o, compartir el momento con tus familiares queridos…

-         - Pero…

-        -  Nada de peros, la felicidad tampoco es tener dinero, no estar enfermo o abrigarse con una calefacción. Al diablo con todo eso… Al diablo con tu mujer, si la pones como el centro de tu existencia. No al coito rápido. No al querer ser un amigo superior o al profesional íntegro. Tú debes vivir la esencia de tu vida. Ofrece lo mejor de ti. Tú eres el centro de tu vida, y tus hijos, amigos y esposa confiarán en ti…vive tu verdad… eso, vive tu verdad…

-         - ¡Oh!.. lo sabía… sabía lo hermoso que tenías dentro de ti y no me equivoqué…

-      - Tus actos me están diciendo que te penetre, ¿verdad? Quieres que disfrute de un poco de libertad follándote d una manera completa o incompleta. Hacer eso como compartir un anillo de brillantes que yo no puedo dártelo.

Pero, si te regalo un reloj de “San José” habrá una sensación de carencia. Tú y yo sentiríamos que falta algo. Que estamos haciendo trampas y que nos estamos atando en un mundo de soledad y de miedo. Nos daremos cuenta que entrando en una vida esencialmente falsa.

Serás valiente para soportar  la falsedad del hombre  que no sabe en verdad si  potenciará  tu amor y verdaderos dones.

Quieres que te penetre, que comportamos unos pocos orgasmos y unos cuantos momentos  de unión emocional, con mi mediocridad solo para decir que mi vida es un completo desperdicio.

Tú crees que con follarte hoy te voy a llevar a un mundo mejor y al amor maravilloso.

No quiero manipularte haciéndote creer que con el placer de un momento haré que seas una mujer completa. Crees que lograré abrir tu corazón para que ingrese una luz maravillosa o unos regalos muy apreciados.

Por eso, es necesario que los dos seamos muy sensibles , que estemos  conectados  con la verdad profunda, y que esta triunfe para llegar al verdadero amor.

Yo sé que no aceptas justificaciones , pero no te quiero  engañar…

- Entonces, ¿renuncias a tocarme?..

- Entonces te follo… te arrebato con mi amor desprotegido, y te crucificaré de placer y dolor, de atracción y repulsión, de pérdidas y ganancias, que solo un gran coito con una flaquita como ramita de eucalipto me haría feliz. Por lo tanto, lo haré con dedicación, con mucha profundidad y gran sinceridad…

- Ahora, yo soy la que no quiere…

- Te salvo de tener interminables complicaciones y, cuando lo entendamos mejor, de seguro, que nuestros cuerpos se encontrarán más ansiosos que hoy…

- Crees que lo entenderemos mejor…

 

REFLEXIONES SOBRE LA LÓGICA DIALÉCTICA

 

Reflexiones sobre la Lógica Dialéctica

Una guía viva para seguir aprendiendo, aún en la madurez

"No estoy comenzando, estoy culminando con sabiduría una vida de pensamiento."
— Oscar Alejandro Jacinto Sánchez

He decidido compartir con ustedes esta primera entrega sobre la Lógica Dialéctica, fruto de mis lecturas recientes y el diálogo enriquecedor que vengo sosteniendo con el maestro virtual ChatGPT. A mi edad, uno no estudia para pasar un examen, sino para comprender mejor el mundo, dialogar con la vida y transformar lo que aún se puede transformar.

¿Qué es la lógica dialéctica?

Es una manera de pensar que reconoce el cambio constante de todo lo que existe. No ve la realidad como algo fijo, sino como un proceso en movimiento. Esta lógica estudia las contradicciones internas que impulsan el cambio en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento.

Hegel y Marx: dos formas del movimiento del pensamiento

  • Hegel sostenía que la realidad se mueve a través del desarrollo de las ideas (tesis, antítesis, síntesis). Para él, el cambio nace del pensamiento.

  • Marx, en cambio, afirma que son las condiciones materiales las que forman la conciencia. Para él, el cambio nace de la lucha de clases, de las contradicciones en la realidad social y económica.

Lectura comentada de El Capital

Uno de los textos fundamentales para este estudio es El Capital, de Karl Marx. En sus “Palabras finales a la segunda edición alemana”, Marx aclara que su método no es hegeliano, sino materialista. No parte de las ideas, sino de las condiciones reales de vida. En ese sentido, su obra no busca solo interpretar el mundo, sino transformarlo.

Aplicaciones prácticas

Como docente jubilado y abogado en ejercicio, encuentro en esta lógica una herramienta poderosa:

  • Para entender las leyes como procesos en transformación.

  • Para educar viendo al alumno como un ser en desarrollo.

  • Para reflexionar sobre los conflictos sociales y familiares con profundidad crítica.

Una ruta para seguir aprendiendo

He estructurado una guía de estudio que voy siguiendo semana a semana. Incluye lecturas, actividades de reflexión y aplicaciones al derecho y la educación. En próximos artículos compartiré avances, preguntas y aprendizajes.


💬 Los invito a acompañarme en este camino. A mi edad no hay resignación, hay esperanza crítica. Estoy aprendiendo no para acumular saberes, sino para iluminar lo que aún puedo aportar a mi entorno.

Hasta la próxima entrega.
Oscar Alejandro Jacinto Sánchez



Resumen Comentado: Palabras finales a la segunda edición alemana de El Capital

✒️ Contexto

Karl Marx escribe este texto como introducción a la segunda edición alemana de El Capital (1873). Su intención es aclarar malentendidos y explicar el método dialéctico con el que desarrolla su obra.


🧠 1. La Dialéctica como método científico

Marx declara que su método es dialéctico y materialista, y no hegeliano en el sentido idealista. Aclara que aunque se inspira en Hegel, invierte su enfoque:

“Mi método dialéctico no sólo difiere del hegeliano, sino que es su contrario directo.”

🔍 Comentario pedagógico:
Hegel parte de las ideas para explicar la realidad; Marx parte de la realidad concreta, la vida material, para explicar las ideas. Esta es la base del materialismo dialéctico.


🔄 2. Invertir a Hegel: “ponerlo de pie”

Marx usa esta imagen famosa:

“La dialéctica hegeliana está de cabeza. Hay que ponerla de pie.”

🔍 Comentario:
Significa que la historia, la sociedad y el pensamiento no se mueven por ideas abstractas, sino por las contradicciones materiales: la lucha de clases, el trabajo humano, la producción de bienes.


📚 3. Críticas a los lectores superficiales

Marx señala que muchos críticos no entienden su método, porque buscan recetas fáciles o no hacen el esfuerzo de estudiar la estructura lógica del texto:

“...los lectores superficiales no entienden que el método científico requiere exposición rigurosa.”

🔍 Comentario:
Aquí Marx advierte que El Capital no es un panfleto, sino un trabajo riguroso que requiere lectura lenta, crítica y profunda, como la que usted está haciendo.


💡 4. Sobre la forma de exposición

Marx explica que usa el método dialéctico también en la forma en que organiza los capítulos: va mostrando las contradicciones internas del capital (mercancía, valor, plusvalía, explotación) y cómo estas se desarrollan.

🔍 Ejemplo didáctico:
En el capítulo “La mercancía”, parte del valor de uso y valor de cambio —dos aspectos en tensión— que llevan al descubrimiento de la contradicción entre capital y trabajo.


🧭 5. Un método para transformar la realidad

Marx concluye afirmando que su método no es solo para interpretar el mundo, sino para transformarlo.

“La dialéctica... contiene en sí misma el germen de una concepción revolucionaria del mundo.”


✅ Conclusión breve

Este texto:

  • Defiende el carácter científico y dialéctico de El Capital.

  • Diferencia su método del hegelianismo.

  • Llama al lector a una lectura crítica y comprometida.

  • Propone que entender las contradicciones del capital es un paso hacia el cambio social.

martes, 15 de abril de 2025

Introducción al análisis filosófico del cuento

¿Qué puede esconderse detrás de una simple nariz, un espejo o una palabra dicha al pasar?
En esta entrega de Confesiones desde el Hostal del Tiempo, comparto una lectura simbólica y filosófica de uno de mis textos más íntimos y provocadores. A través de un diálogo silencioso con pensadores como Nietzsche, Simone de Beauvoir, Foucault y Sartre, me propongo desentrañar las capas ocultas de una historia breve, pero cargada de tensiones humanas.

Este análisis no pretende clausurar sentidos, sino abrir caminos. Cada símbolo —el cuerpo, el deseo, la culpa, la mirada, la palabra— se convierte en una invitación a pensar el amor, la libertad y la identidad desde otra perspectiva.
Porque escribir es también filosofar con la piel, con la memoria y con los silencios.

Los invito a recorrer este texto como quien se asoma a un espejo: tal vez no se reconozcan de inmediato, pero algo los mirará desde el fondo.

Bienvenidos al símbolo, al cuerpo y al pensamiento.

Oscar Alejandro Jacinto Sánchez


Otro adelanto del trabajo que estoy preparando

-          Podrías decirme si lo que me has dicho es una voluntad o una necesidad.

-          ¿Qué es eso?

-          Es que tu racionamiento parece  resumen de un egoísmo bien pensado…o quieres que me solidarice con tu desconsuelo…

-          ¡No! ¡No quiero eso! No quiero dar pena a nadie…

-          Entonces deja que tu desesperanza se convierta en esperanza…

-          Pero, cómo… ya me estoy volviendo vieja y mi dios está por morir… hasta creo que muy pronto me veré libre de las ataduras del sexo, es decir, trato que esa voluntad que mencionas, no me destruyan tan prontito…

-          Ustedes las mujeres siguen siendo niñas todos los días de su existencia…

-          ¡Pura metáfora!

-          Es que confundes las apariencias con la realidad, y que todo lo presente es siempre presente… ¿Recuerdas a tu perrita? ¿Te acuerdas que le dijiste puta?..¿Se lo merecía?

-          ¡No!

-          Y, ahora, ese presente quieres hacerlo presente, todos los días…

-          Me preguntarás si es por vanidad o necesidad, verdad…

-          Si es por vanidad buscarás las cosas materiales… que no creo, y, si es por necesidad es por temor a la opinión que puedan tener por ti las demás personas, por ejemplo que te digan solterona, o que te digan que no tienes enamorado o…

-          Que estoy acostándome con un viejo que vive con su mujer e hijos…

-          No derroches tus armas conmigo, por favor… ves cómo disfrutas del presente…

-          Es que el mañana no existe… es hoy o nunca…

-          Recuerda que un fruto muy maduro se desprende mortalmente de una planta vigorosa… recuerda que el amor sexual no es una profesión y que debes olvidarte de él antes que cante un gallo…

-          Eso depende solo de mí… te tomaré como mi confesor… además, quiero recordarte que yo siempre he tratado de pagar nuestros gastos a medias, que no te miento, que no me gusta despilfarrar mi dinero y que no quiero un hombre para bastón y, menos, no quiero conocer cuánto gana…

-          ¡Qué raro..!

-          Sabía que me dirías eso…

-          Sí, qué raro… no lo puedo creer

-          ¿Oye, y no te gusta mi naricita?.. Recuerdo que me dijiste que era bonita, ¿verdad?

 

Recordé mi cuarto en Breña, cuando llegué a Lima. Tirado sobre la cama miré al techo blanco y me sentí solo con ganas de llorar, en silencio. Mi estómago vacío. En mi tetera había un poco de agua hervida, y no tenía las galletas que algunas veces sonaban crocantes en mi boca hambrienta. Todo es pasajero, me decía, cerrando los ojos para dormir, pero el estómago es un niño famélico, no entiende nada de la pobreza. Ya pasará, repetía. Ya pasará, seguí repitiendo. Recuerda que papá decía: cuando hay, se come; cuando no, no. Mañana es otro día, pero el hambre no quería entender y recorrió mi cuerpo y se instaló en mi cerebro  y, desde ahí, gritaba y gritaba como barra de un equipo de fútbol.

En una pared del cuarto que aún olía a pintura fresca barata, estaban colgadas mis camisas bien planchadas, dos pantalones oscuros, y, en otro clavo muy cerca colgaba un terno azul oscuro y una corbata roja con tres líneas negras horizontales, terno que me hizo soñar sueños burgueses pero que costó un gran dineral ahorrado por mis padres, y que lo lucí en la fiesta de promoción de la secundaria.

-          Responde, acaso no me dijiste que te gustaba mi naricita…

-          Sí, así es… aún me gusta… tú me atraes, me fascinas, me siento embrujado pero  no quiero actuar al viejo estilo machista, sexista, me entiendes… entiéndeme, por favor…

-          Es algo nuevo para mí…

-          Te quiero decir que no soy un macho obtuso…

-          ¡Por favor..!

-          La mujer no es ama de casa sumisa actualmente y hasta se ha vuelto agresiva, dura, muy dura… me gustaría que ambos, el hombre y la mujer, se den tanto amor hasta desvanecerse en la plenitud de un gran amor, ¿no crees, borrachita linda..?

-          Ves, así eres… ya comienzas a maltratarme

-          Disculpa… recuerda que te he dicho: borrachita linda…

-          Bien, ahora hablo yo: los hombres se han vuelto ambiguos, timoratos, holgazanes… sabes, yo no quiero de ti chocolates, chisitos, ni que seamos Romeo y Julieta, yo no quiero frotarme los genitales contigo, y sanseacabó, no, eso no, ni imaginarlo… lo que yo quiero es sentirme completa con la ayuda del amor…

-          ¡Oh!..

-          Espera, por favor, no he terminado…sabes, quiero ser inmovilizada en la cama por un hombre, un hombre maduro, ya no quiero esperar más, ya no quiero reprimir mis deseos naturales, ya no aguanto seguir mintiéndome por lo caprichos de reglas convencionales que me están matando, que no me dejan ser lo que quiero ser…¿me entiendes?

-          Pero, yo…¿por qué yo?

-          Por mi naricita…¿acaso no fue una señal?.. lo que dije, hombre ambiguo, timorato…ja, ja, ja…

-          ¿Soy tu experimento?

-          Que sea así, si tú lo crees así…

-          ¡Dios mío!

-          Qué Dios, ni qué Dios… Recuerda que nos dijiste que leamos a Sócrates, Nietzsche, el Materialismo Dialéctico… no tengas miedo, porque yo sé que eres un hombre con una hermosa esencia sexual masculina, pero no te aproveches de lo que te diga, mis amigas solteras o casadas me han hablado mucho de ti… y yo me he dado cuenta que las mujeres muy femeninas te atraen, ya sean éstas viejas o adolescentes, o me vas a negar… habla, no te quedes callado...

-          No lo niego. Lo admito. La relación íntima no es lo más importante para mí en esta misión de mi vida, pero hay algo que me paraliza…

-          Dime, dime qué te paraliza…

-          Tengo una gran determinación: la de tener una vida sexual plena con una gran mujer que comprenda que esa relación puede ser sexualmente fuerte pero sin corazón o que me sienta con corazón sensible pero sin pasión sexual plena… ¿entendiste?

-          Sí, claro… entonces, búscate a ti mismo…

-          ¿Masturbarme..?

-          ¿Igual debo hacerlo yo?

-          Entonces, comencemos, sí, comencemos…

-          No, carajo, eso no… unamos nuestra determinación y nuestros corazones para realizar plenamente nuestro don…

-          Espera…

-          ¿Qué pasa?

-          No tengo mi látigo… lo olvidé…

Rabiando se puso en pie, y fue al baño. Daleado sobre la cama me puse a mirarla. Se sacó lentamente su ropa, y se quedó desnuda. Caminó al espejo, y dijo: ¡mierda! Cerré un ojo, y la vi más hermosa: delgadita, espigada, con el cabello que le cubría la espalda, y lo que más me admiró fue sus nalgas tan atractivas, hechas de limón y aceites aromáticos. Sabía que era hermosa, pero no una maravilla. Envolvió su cuerpo con una toalla playera, y se metió ya desnuda a la ducha. Lanzó un grito desgarrador.

-          ¿Quieres ayuda?

-          ¡No!... -me contestó rápidamente- abrí solo la llave del agua caliente, ya pasó… no te invito, porque sé que no vendrás…

Salió de la ducha, silenciosa, envuelta con la toalla. No tenía maquillaje en su rostro, y, ahora, parecía una criaturita, sin estudios, sin sostenes, sin ángeles negros ni miradas pecadoras. Se secó los tiernos pies, y se los calzó con unas medias de alpaca que les llegaban hasta las rodillas. Paróse muy lentamente, y la vi más alta, altísima, aún envuelta en la toalla negra con círculos blancos, y, como una yegua madura, sacudió la cabeza y ¡los cabellos volaron como un velo por el aire. Una gota de agua se introdujo en mi ojo abierto. Untó con aceite su cuerpecito y se puso a secar el cabello. Sentada delante del tocador, acercó su nariz al espejo y comenzó a acariciarla, y se sonreía como niña traviesa quien quiere destruir su linda muñequita.

-          ¡Maldición..!

-          ¿Qué sucede?

-          ¿Quieres sentarte? No salgas de la cama, ahí nomás sentadito…

-          Me gustaría te vistieras, por favor…

-          No te preocupes… no voy a enfermar…

-          Ok.

Me senté, y estiré mis piernas. Su mirada se posó en mi frente, y una simple mueca infantil, me dio tranquilidad. Fue, entonces, que habló tierna pero muy segura:

-          ¿Cuál es el centro de tu vida? ¿Cuál es tu verdadera verdad?

-          Quiero ser feliz…

-          Y sabes qué es ser feliz… me vas a decir que ser feliz es valorar lo que se tiene, es tener paz interior, o, compartir el momento con tus familiares queridos…

-          Pero…

-          Nada de peros, la felicidad tampoco es tener dinero, no estar enfermo o abrigarse con una calefacción. Al diablo con todo eso… Al diablo con tu mujer, si la pones como el centro de tu existencia. No al coito rápido. No al querer ser un amigo superior o al profesional íntegro. Tú debes vivir la esencia de tu vida. Ofrece lo mejor de ti. Tú eres el centro de tu vida, y tus hijos, amigos y esposa confiarán en ti…vive tu verdad… eso, vive tu verdad…

-          ¡Oh!.. lo sabía… sabía lo hermoso que tenías dentro de ti y no me equivoqué…


Reflexión final

Este cuento es más que una historia de deseo, culpa y tensión: es una confesión desde los límites de la libertad y el amor. Su lenguaje directo, casi crudo por momentos, está lleno de ternura filosófica. Los personajes no buscan complacencia: buscan sentido.

Quizá, como lectores, también debamos hacernos la pregunta que cierra el texto:
¿Cuál es el centro de tu vida?



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